1839-01-20

This Day in History: 1839-01-20

Han llegado diez pequeñas donaciones desde el 17, que nos han permitido proporcionar lo que se necesitaba durante los últimos tres días, y también para hoy. —Desde hace algún tiempo me ha parecido que las palabras «Vosotros tendréis a los pobres con vosotros siempre, y cuando queráis les podréis hacer bien«, que el Señor dijo a sus discípulos, quienes eran ellos mismos muy pobres, implica que los hijos de Dios, como tales, tienen poder ante Dios para traer bendiciones temporales sobre pobres santos o pobres incrédulos, a través del instrumento de la oración. En consecuencia, se me ha llevado a pedir al Señor medios para ayudar a los santos pobres; y en diferentes ocasiones ha movido a sus hijos a confiarme sumas tanto grandes como pequeñas, para ese motivo en especial; o, de una u otra forma, ha puesto dinero a mi disposición, que podría utilizar. De igual manera venía pidiendo de nuevo medios desde hace unos días, para poder asistir más ampliamente a los santos pobres en comunión con nosotros, ya que justo ahora muchos de ellos no están simplemente probados por las habituales dificultades temporales derivadas del invierno, sino especialmente por el alto precio del pan. Y ahora, esta noche, el Señor me ha dado la respuesta a mi oración. Cuando llegué a casa de la reunión, encontré a un hermano en mi casa que se ofreció a darme 10 libras en una semana, por doce semanas, para proporcionar a los santos pobres carbones y prendas de vestir necesarias, pero principalmente pan. [En consecuencia, este hermano me envió dos días después 120 libras, por lo que muchísimas, especialmente las viudas pobres, recibieron una gran ayuda, principalmente con harina y pan. Este dinero duró hasta que el precio del pan se redujo de 9 peniques y medio a 7 peniques y medio. Así, durante varias semanas, se distribuían semanalmente unos 150 cuartos de pan, además de lo que se entregaba en harina, carbones y ropa. He mencionado esta circunstancia como un estímulo para aquellos que tienen poco o nada para dar a los pobres y que, sin embargo, tienen el deseo de dar; y a aquellos que tienen medios, pero cuyos medios no son adecuados para aliviar todas las demandas que se les imponen. Si tuviéramos más gracia para suplicar las palabras de nuestro Señor, antes mencionadas, recibiríamos mucho más de Él para satisfacer las necesidades que nos rodean.]