1842-01-25

This Day in History: 1842-01-25

Nuevamente esta mañana no había nada en la mano para los huérfanos. Hacia las diez en punto me enviaron, como producto de una caja para huérfanos, un collar pequeño, seis peniques antiguos y cinco chelines y 8 peniques. Llegaron también por la venta de medias 3 chelines y 9 peniques. Como estos 9 chelines con 5 peniques no fueron suficiente, se abrieron las cajas de las casas de huérfanos, que contenían 17 chelines con 2 peniques, y así fuimos abastecidos nuevamente. Quizás, querido lector, hayas dicho en tu corazón antes de haber leído hasta ahora: «¿Cómo sería? Supongamos que los fondos para los huérfanos se redujeran a nada, y los que se dedican a la obra no tuvieran nada propio para dar y estuviera por llegar la hora de comer, y no tuvieras comida para los niños». De hecho, puede ser así, porque nuestros corazones son desesperadamente perversos. Si alguna vez quedamos tan solos, como que no dependemos más del Dios viviente, o que «consideramos la iniquidad en nuestro corazón», entonces tendríamos razón para creer que ocurriría tal estado de cosas. Pero mientras seamos capacitados para confiar en el Dios viviente, y siempre que, aunque estemos cortos en todos los aspectos de lo que podríamos ser y deberíamos ser, al menos se nos impida vivir en pecado, tal estado de cosas no pueden ocurrir. Por eso, querido lector, si tú mismo caminas con Dios, y si, por eso, su gloria es querida para ti, te suplico afectuosa y fervientemente que le supliques que nos sostenga; porque cuán terrible sería la deshonra sobre Su santo nombre, si nosotros, que tan públicamente nos hemos gloriado en Él y hemos hablado bien de Él, se nos dejara para deshonrarlo, ya sea por incredulidad en la hora de la prueba, o por una vida de pecado en otros aspectos.